02:33 a.m.
Lunes 30 de Noviembre, 2013.
Sentada en la cama algo cansada y mareada escribes intentando hacer que tus palabras tengan sentido. Completamente confusa entre la oscuridad y el frío que corre te van atrapando. Molesta estás, demasiado, la bronca se nota a la distancia, el aura negra te rodea por completo. Pero atrás de ese enojo y rencor se encuentra el dolor, estás dolida. La tristeza por más que la ocultes se nota en tus ojos, ellos son los únicos que no te mienten. No logras comprender la situación y eso te desespera. Sacas hipótesis y te haces la detective tratando de encontrar pistas que te ayuden a encajar cada pieza en su lugar. Debes desistir de eso si no quieres seguir lastimándote. Pero la necesidad de averiguar algo te carcome.
¿Será que has llegado a odiar a alguien? ¿Por eso te empeñas tanto? ¿Estás conforme con lo que averiguaste? ... La realidad es que tienes una rabia interna que es demasiado notoria y quizás el motivo de ese enojo es porque te terminaron alejando de lo que más querías, aquella chica menor que tu ha terminado de alejar a aquel que te hacía muy feliz. No puedes aceptarlo, no en estas circunstancias. Si todo hubiera sido solo por cosas que no la involucraran, sería mucho más fácil de asumir. Pero ella está metida, no te importa si ha influenciado mucho o poco, con el solo hecho de tener algo que ver es suficiente. No debería de importarte, pero lo hace. Te importa demasiado, porque también te duele. Ella lo tocó, lo besó y seguramente con menor timidez que tu. Eso es lo que te vuelve loca. No pudiste terminar de aprovechar aquellos momentos, vino otra y lo hizo por ti.
¿Destrozada? Un poco... Lo que más te molesta de él es que sabe la clase de persona que es y aún así decide relacionarse con ella. Si hubiese sido otra chica, quizás no te doliera tanto, pero al ser con ella, estar mal era de esperarse ¿Porqué lo hizo? Te sigues preguntando sin encontrar respuestas... Aunque tu piensas que pudo haberlo hecho para olvidarse de ti, sabes que ese pensamiento es tan burdo y podría ser solo una tontería, entonces lo descartas.
¿Envidia? Sí, pero sólo porque pudo tenerlo de una manera que te hubiera encantado aprovechar. Enojo, envidia, decepción y desilusión. Las cosas no terminaron tan bien para ti en esta pequeña historia. Lo que más deseabas era por lo menos tener una despedida decente... Tuviste un gran día en ese entonces, pero de haber sabido que era la última vez que lo verías, seguramente te hubieras animado muchísimo más. Nunca podrás demostrarle lo que lo querías con un beso y eso te parte a la mitad, te lamentas y re lamentas. Eres tan ... que te das lástima a ti misma. Por fin comprendes que el enojo es contigo, por temer y no liberarte por completo. Pero en este caso ¿es mucho más fácil enojarse con el otro no? Sí, así es. Siempre te has enojado cuando las cosas te salen mal y te castigas, estas harta de todo eso y decides que ahora es el turno de los demás. Te pondrás antes que ellos, aunque esa no es tu naturaleza, lo harás igual porque crees que se lo merecen...
En tu cara se nota que no deseas hacerlo, pero prefieres eso a que dejar que todo esté "bien" y volver a preocuparte y soñar con cosas que no existen más.
Crees en ti y eres muy fuerte cuando te lo propones, pero en este momento te sientes tocada y herida, abandonada. Las personas que te querían y que iban a estar para ti desaparecen del mapa, se van por diferentes motivos y te sientes sola. Anhelas un abrazo, uno solo. Uno con ese sentimiento especial de todo estará bien. Pero no lo tienes, y aunque tienes la esperanza de que algún día aunque sea ese abrazo esté, prefieres perderla porque la ilusión lastimará mucho cuando no suceda.
No quieres saber nada de ellos dos, pero... es imposible, las amistades te ligan o cualquier cosa. Te enteras de cosas que desearías no enterarte y no te enteras de otras cosas que si te interesan. El pacto de no decir nada está latente. Parece apropósito, y lo peor es que cuando te mienten y te das cuenta, y si no te das cuenta sospechas por intuición y aciertas. Eres tan susceptible y todavía te preocupas, idiota te dices, pero así eres y el cariño que sientes es muy difícil de borrarlo aunque lo intentes.
¿Te hace bien escribir no es así? Claro, puedes poner todo de la mejor manera posible. Explotas de una manera en donde la única que puede salir perjudicada eres tú, al escribir cada línea, recordando y sintiendo. Pero te sientes escuchada y comprendida, esa es la mejor recompensa.
Bien, te despabilaste, pero en unos minutos lograrás conciliar sueño.
Mariposa, pequeña mariposa, que tu odio no te ciegue. Tienes cosas más importantes por las cuales preocuparte, estas son solo pavadas, una piedrita en tu camino.
03:20 a.m.
Cuando necesitamos ser escuchados a veces lo mejor es decirnos las cosas a nosotros mismos, sin juzgarnos y reflexionando. Las palabras si se usan correctamente pueden darnos una visión más clara de lo que sucede, solo es cuestión de escuchar todas esas voces interiores que tenemos. Algunas nos pueden estar tratando de destruir y otras todo lo contrario, acá se dará el debate entre todas para ver cual es la mejor manera de subsistir entre ellas sin lograr una guerra interna.
lunes, 30 de diciembre de 2013
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