martes, 17 de mayo de 2016

Día 57

00:58 a.m. 
Martes 17 de Mayo, 2016.

Tengo un gran problema y un enorme temor.
Escribo de la angustia que tengo encima,  estoy temblando y lloro.
¿Por qué? ... ¿Por qué me torturo una y otra vez con esas cosas? ... ¿Y por qué en los momentos menos oportunos?... No sé.
Sólo sé que me siento horrible, me siento mal y me duele el pecho.
Tanto melodrama por todo siempre... Llorar por todo pareciera que le saca sentimiento, pero ya quisiera, cada  vez que lloro por algo que me hace mal me duele como si fuera la primera vez que llorara por tristeza.
 Tengo mucho miedo, mucho y ahora no me estoy pudiendo mantener de pie. No quiero pelear, no quiero estar mal, no quiero ponerte mal. Pero por alguna razón siempre pasa eso. 
¿Qué me está pasando? ¿Por qué me agarra una ira de la nada? ¿Por qué tanta tristeza? Yo tampoco entiendo... Sólo quiero llorar y golpear algo.
Nada es seguro, siento que camino en una madera muy delgada y frágil que por mi propio peso se puede llegar a romper.
No sé como sentirme bien y nadie me va a ayudar en eso porque... no corresponde.
Estos momentos son unos de los cuales más me odio. Me siento muy insegura, así de golpe.  No sé que hacer conmigo misma ¿y... voy a pretender que alguien más me pueda aguantar? No, no puedo hacer eso. No me estoy amando, me estoy detestando ¿y pretendo que alguien me quiera? No, tampoco.
No soy nada buena, soy mala persona, me equivoco mucho y puedo ser tan idiota. Soy muy influenciable... y muchas veces temo de las cosas que digo. Por más que piense muchas veces si decir algo o no... Lo hago, lo digo porque no quiero tener ese miedo. No quiero temer de mis palabras. 
Soy mala persona, al revisar, al hacerme la cabeza, al sacar de contexto cosas. Yo confío pero me duelen cosas tan chicas que son una idiotez sentirme mal por eso. 
No puedo seguir haciendo eso. Cada vez que me enojo  o me pongo celosa... No puedo.
Me duele el pecho y estoy acá sola. escuchando música triste,  llorando frente a la pantalla y no veo escena más patética que ésta.
Me cansé de sentir lástima por mi. Basta Micaela.

1:34

sábado, 7 de mayo de 2016

Día 56

07 de Mayo, 2016
04:06 a.m.

Susurros


Muchas veces resulta que quiebro, que me siento la persona más frágil del mundo. Diminuta, invisible ante el resto del mundo. Lo que veo desde donde estoy es borroso, figuras que van y vienen, a una velocidad que es algo excesiva a pesar de sus grandes dimensiones. Siento que me van a pisar en cualquier instante, por ello me oculto en un lugarcito que encontré hace un tiempo.

No tiene grandes dimensiones, apenas quepo y en él predomina la oscuridad, es bastante perturbador cuando se lo ve pero de todos modos allí me quedo. A pesar de lo extraño que parezca es donde me siento más a salvo de todo aquello externo, ya que es una pequeña habitación sin ventanas y una puerta muy robusta.
 La multitud asusta, el ruido y la velocidad también. Acá solo hay silencio, los únicos sonidos que puedo oír son los pensamientos rondando en mi cabeza y el temblar de mis dientes y  huesos, es que hace frío y no es nada agradable.
Cierro los ojos a la espera de que eso que surge de ellos se termine, pero parece que nunca va acabar.
¿Por qué?... es una de las frases que más resuena en aquel lugar. ¡¿Por qué?! otra vez, pero no hay respuestas si no el eco de la misma pregunta  resonando con violencia.
Los pensamientos negativos son los que me hacen compañía, desprecio, rencor, odio, tristeza, angustia, penas,  miedos, más y más sinónimos y sentimientos similares.
Luego de un largo tiempo se concilia el silencio, esas gotas que caen van disminuyendo... ¿Ya pasó?...
No escucho nada y en la oscuridad aparece una pequeña línea de luz por donde debe ser intuyo debajo de la puerta. Me quedo quieta, nunca aparece esa claridad... La luz tenue que entra tímidamente se ve interceptada por algo... Parece como si alguien hubiese caminando... ¿Alguien? pero, si nunca nadie supo como llegar hasta acá.
Aquella intercepción parece tener un lugar fijo ahora. Se oye un ruido... luego se repite... Es la puerta, la golpean. Me asusto y me escondo aún más en la oscuridad. Hay silencio pero la sombra sigue en su posición.
Pasan minutos, aunque estoy segura que por lo lento que pasaron parecieron horas y la sombra desaparece. Ahí me relajo, pero de golpe veo como la puerta se abre un poco lentamente... Sí, así sola sin nadie detrás. Me oculto en la oscuridad que queda de la habitación y observo atentamente.
Nada... No ocurre nada más. Mis ojos llorosos solo ven la puerta entre abierta sin más. Pronto esa iluminación proveniente de afuera comienza a tomar un color muy atractivo, cálido, parecido a unos rallitos del sol, aquellos primeros que aparecen en las mañanas primaverales. Yo tengo mucho frío... y esa luz me genera cierto calor... Me acerco muy muy despacio hacia la salida.
Al ver que no veo a nadie y no escucho ruido me acerco más. Ya casi estoy al límite... coloco las manos fuera de la habitación y se siente tan bien... Me animo a salir cerrando los ojos.
Siento la luz me rodea, hay una calidez preciosa y perfecta, nunca me sentí tan bien.
Al momento de abrir los ojos una voz me susurra al oído desde atrás y veo como esa luz retrocede y se convierte en oscuridad.
Me hallo en la oscura habitación de nuevo, esta vez no saldré la voz susurrante lo dejó en claro.
"NO".
  
04:53 a.m.

¿Quién soy?

12 de Enero, 2019 veintiún horas. Escribo mientras escucho "Beautiful Thing de Grace VanderWaal". Canciones de ese estilo me m...