lunes, 13 de enero de 2014

Día 26

Sábado 11 de enero, 2014.
11:16 p.m.
Es tan feo que sólo te hablen porque creen que es su obligación hacerlo. Es horrible, porque no lo hacen porque lo quieren hacer, sólo se sienten culpables. Me dan una especie de “lastima”, podría contestarles como si todo fuera genial pero…estoy harta de todas las mentiras y cosas que dicen que luego son completamente diferentes. Amo lo directo. Que me digan las cosas claras y en su justo momento ¿Para qué extenderlo? Es al pedo, media pila.

--:-- hs.

Día 25

Viernes 10 de Enero, 2014.
12:03 p.m.

Hace mucho tiempo no sabía el valor de las palabras. Ignoraba que son una herramienta muy útil.  Cuando solía escribir mis diarios íntimos, solo ponía puras pavadas. No pensaba lo que escribía, solo lo ponía por poner algo. Cosas como contar que hice durante el día, sin mucho detalle, algo pobre; o contar de lo enamorada que estaba de un chico y que esperaba que algún día el me viera de la misma forma que yo a él –conste que dicho chico apenas sabía que existía- ; cosas ilusas, como frases deprimentes como “odio el mundo, todo es una mierda”, que en su momento tenían sentido ahora ya perdieron todo su valor.  Quejarme de esa manera o relatar un día o sentimientos como lo hacía entonces me parecen cosas muy vacías e idiotas. Era muy chica, por lo que me causa mucha gracia. Ahora solo soy un par de años mayor, pero tengo una visión diferente que en ese entonces. Seguramente, conforme sigan pasando los años voy a volver a leer las cosas que escribo, como esto, y me va a parecer ridículo nuevamente. Aunque espero comprender para entonces cada oración y ver a lo que me refiero como ahora mismo, todo tiene sentido para mí.
Se me es maravilloso después de tanto tiempo seguir escribiendo y cada vez de una forma mucho más… culta no creo que sea la palabra que estoy buscando para expresarme, pero algo similar. A lo que me refiero es a poder usar todas las palabras necesarias para hacerme entender y ser detallista con cada sentimiento.
Todo lo escrito hasta hoy fue premeditado, varios minutos e incluso horas pensando qué escribir y cómo hacerlo. En algunos textos se notará menos y en otros mucho más, depende de la fuerza de mis sentimientos en el momento. Si siento un impulso muy fuerte escribo lo que se me viene de inmediato a la cabeza, porque eso es lo que estoy sintiendo. Cuando las emociones están un poco más calmas pienso un poco más. Intento que mis textos tengan  coherencia y no sean tan complicados en leer. Por eso aunque me deje llevar por las emociones del momento luego vuelvo a leer lo que puse para corroborar que no carezca de sentido.
12:30p.m.

Día 24

Viernes 10 de enero, 2014.
11:26 a.m.
¿Porqué las personas tratan de minorizar lo qué me pasa? Dicen que son cosas normales, que es lógico porque estoy distraída, en otra. Pero yo sé que no es así, lo siento muy bien. Eso no es cuestión de falta de atención. Acá hay algo más ¿Cómo hace una persona para olvidarse de todo tan rápidamente? Es lo que yo misma me pregunto. A veces me digo que no es mala memoria lo que yo tengo, porque algunos de mis recuerdes son muy fuertes, pero otros son tan nublosos que no los llego a distinguir. No es como si eligiera que recordar y que no… porque de ser así amaría poder acordarme de cosas y en realidad no puedo hacerlo.
¿Será normal? No lo sé, a mi punto de vista no lo es.  Y sinceramente no me gusta que los demás lo califiquen según su punto de vista de la normalidad.
Para mí es raro, y tengo que hacer algo para retener todo tipo de información posible.
Me río sola muchas veces, cuando logro apartar la preocupación. Me causa gracia verme en este estado, hablándome y contestándome con tanto entusiasmo y realismo, como si fuese una conversación entre dos personas distintas.
“Le pasa a todo el mundo”, escucho más de una vez esas palabras, no sólo me las dicen mis allegados, si no que mis mismas voces de vez en cuando lo mencionan.
Rara, depresiva, loca, llámenme como gusten, no puedo cambiar así como así lo que está en mi cabeza. Lo intenté, claro que lo intenté. Muchas veces hemos dicho que las personas debían cambiar un poco si no les iría muy mal y se chocarían contra todo. Sigo pensando así, y considero que cambiar una parte es necesario, pero por más veces que lo intente no lo logro. Es como esconderme, guardar un secreto o algo similar, es tratar de no mostrar una parte mía y si estoy con alguien que de verdad aprecio no puedo ocultarla. Me siento mal por no poder mostrarle a fondo mi manera de ser, es engañar, mentir. Trato de ser lo más transparente posible. Sé que  a veces eso tiene sus desventajas, pero bueno si no corro el riesgo no voy a ser capaz de saber nunca quien se merece conocerme y quién no. Me voy a tropezar más de una vez, pero tengo la esperanza de algún día poder preverlo mucho antes, que la experiencia de cada golpe me va a servir para algo.
Sé que muchas veces es mejor guardarme pensamientos solo para mí, y por eso me suelo mantener al margen, hasta que me gana mi impulso. Me rebelo.
No voy a decir que no pretendo que las personas me entiendan, porque en realidad sí, lo que quiero es que logren comprenderme y aceptarme tal cual soy. Tengo esa ilusión muy presente. Pero mayoritariamente no es así. Por eso me decepciono de algo que no tengo derecho de hacerlo.
Esperar demasiado de alguien es un dilema,  sé que no debería hacerlo, pero al entregarle un “titulo” a alguien es automático. Por eso trato de no entregar ni darle importancia a los títulos. “Mejores amigos”, “novios”, hasta incluso “familia”. Nombres que se les ponen  a ciertas personas sólo para denominarlos de alguna manera, clasificarlos. Odio los títulos, hacen esperar mucho de los demás por su grado de importancia, cosa que no siempre se demuestra igual de ambas partes. Cada quien demuestra lo que siente y su aprecio de diferentes maneras, eso lo sé muy bien, pero también sé cuando no le dan el valor suficiente que tiene que llevar. Por eso ya ha dejado de importarme e interesarme, se podría decir que los odio, pero también es agradable que las personas te pongan esos títulos de vez en cuando. Me siento especial, tengo  -o así debería ser- una importancia diferente a la del resto, ocupo un ligar distinto y único.
Pero como dije antes, me decepciono fácil al ver que para ellos no es tan importante no especial como lo es para mí. Entonces vuelve a no importarme, o eso es  de lo que trato de convencerme.

12:03 p.m.

Escribir desde hace mucho

Viernes 10 de Enero, 2014.
02:17 a.m.


Lamento tanto no haber empezado a escribir desde hace tanto tiempo. Hubiera sido muy lindo escribir cada cosa que me paso en los últimos tiempos. Creo que me arrepiento porque ahora ya no lo recuerdo… Tengo recuerdos muy borrosos tanto que parece que nunca pasaron. Una lástima. Me hubiera gustado tener esos recuerdos tan lindos en mi mente durante muchísimo tiempo, pero no.
Trato de recordar tantas cosas, pero sigo sin tener triunfo. Sé que varias cosas es mejor haberlas olvidado… pero simplemente me parece injusto,  fueron momentos preciados para la otra persona tanto como para mí, mínimo debería recordarlo como respeto hacia él. No puedo, no recuerdo casi nada… Parece que nunca voy a entender a mi mente ¿porqué se olvida de cosas importantes y de las no tan importantes se las acuerda? O simplemente ¿porqué olvida cosas?  Hay veces que sea lo que fuese lo olvido así como si nada. No me gusta eso. Debería ponerme hacer ejercicios para ejercitar la memoria, tal vez me ayude en algo.
Soy masoquista ¿Eh? Quiero recordar esas cosas para volverme a sentir como entonces, pero al saber que no estoy ni cerca de lo que era antes voy a entristecerme y eso me lastimaría. Tonta.
Pero fuera de eso, si me gustaría recordar todo, creo que después de tiempo  de recordarlo siempre me dejará de doler.

02:27 a.m.

Día 23

Viernes 10 de Enero, 2014.
01:55 a.m.
¿Por qué me empeño tanto en escribir todo lo que escribo? Bueno, porque creo que algún día voy a necesitar saber todo esto. Soy miedosa  y por alguna razón presiento que puedo llegar a perder la memoria. Tal vez sea un poco exagerado, pero soy así, exagerada. Además un recordatorio de cómo pienso en cada momento no lo veo como algo malo, todo lo contrario.
Lo uso como método de descarga, me ayuda a mantenerme “cuerda”. Siempre pensé qué todos estamos loco en algún sentido u otro, sólo que la mayoría lo intentamos ocultar, la locura o lo llamado “raro” o “anormal” es peligroso para aquellos que temen verse reflejados o incluso los que están completamente encontrándose con algo relativamente nuevo. No intento hablar refinadamente para parecer inteligente, ni para aportar seriedad a mis oraciones. Lo único que intento hacer es explicarme y expresarme correctamente.
Estoy a favor de mi locura porque con ella me siento única, pero al pensar que no debo ser  la única  a la que le pasa pierde toda su magia. Por lo cual prefiero mantenerme cuerda por un tiempo más.
Al final y al cabo resulta ser lo mismo, sea como sea siempre habrá alguien que comparta lo mismo por lo cual no seré única en el mundo. Soy corriente, como los demás. Entonces elegir entre cordura y locura es fácil. Mis pequeños delirios son divertidos. Algunos son tristes y desesperantes, pero en fin reflejan una realidad en la que vivo. Eso me hace sentir comprendida. Cuando me pongo así me siento casi libre, obviamente mis ataduras siguen estando, pero siento que las cadenas que me atan están más flojas.
Son cosas que a todo el mundo le pasa, esos pequeños delirios míos, no son más que cosas normales. O eso es lo que yo creo, en mi definición de normalidad.
Divagar es típico cuando estoy en estos estados, de locura o pensantes, cualquiera es válido para mí. La verdad es que no veo la diferencia.
Adoro escribir, es como escribirme una carta a mí misma. Me cuento cosas que solo yo podría entender. Porqué sé lo que es sentirlas, sufrirlas, vivirlas en carne propia.
Mi intención no es contar todo como tragedia porque se tornaría aburrido y no sería  cierto. La intención acá es… ser lo más realista posible, a como me siento en cada momento. La alegría, la tristeza, la desesperación, la excitación, todas y cada una de ellas quiero expresarlas. Tal vez me cueste demasiado, no soy escritora y siempre me ha costado expresarme, todo esto junto resulta desastroso. Pero bueno, no será tan desastroso si por lo menos yo sola consigo entenderme. Tan solo eso me basta para poder estar feliz con cada párrafo, cada oración, cada palabra que yo misma escribí con sonrisas en el rostro, lágrimas e incertidumbre.
 02:17 a.m.

Ya no sé que es el amor

Viernes 10 de enero, 2014.
01:06 a.m.

Ya no sé que es estar enamorada, no sé qué es lo que hay que sentir para saberlo. A medida que los años pasan me doy cuenta que mis sentimientos era mucho más reales cuando era pequeña. Son sentimientos únicamente puros,  nada los afecta. No tienen pensamientos extraños, de hecho, no se piensa solo se siente. De verdad extraño sentirme así, no tener preocupaciones. Ahora todo es más complicado, antes no importaba nada más que como era su actitud para conmigo. Ahora, importa eso, importan también otros factores, como por ejemplo: la familia, los estudios, sus juntas (amigos),  y principalmente el futuro. La importancia en la aceptación de la familia, de ambas partes, es fundamental. Me contaría mucho estar con alguien cuya familia no me quisiera en lo absoluto… soy fuerte, lo sé, pero también sé que tengo mis declives en los cuales soy la más débil del mundo.  Creo que me ganarían por cansancio. Ser la “odiada”, la “hdp” no es un papel que me apeteciera llevar por años.  Lo mismo de parte de mi familia, no me gustaría decepcionarlos, y mucho menos me gustaría que mi pareja se sintiera intimidada y con el mismo miedo que a mi tanto molesta. Lo de la aceptación de la familia es un tema delicado y también lo es la parte de las amistades. Es casi lo mismo, pero en este caso uno puede ser influenciado a un nivel mayoritario, dependiendo su escala de prioridades entre familia y amistad. La típica de “llenar la cabeza” está demasiado latente. Seamos sinceros ¿cuántas parejas se separaron por sus “amiguitos”? Y no, no me refiero a los celos. Los estudios y el futuro van de la mano. Estar con alguien sin estudios va a influenciar nuestro futuro de una manera importante. En parte sé cómo es estar luchando por conseguir un buen trabajo y ganar dinero para poder mantener una familia. Mi familia no está en la miseria, eso está claro, pero tampoco nos sobra la plata. A mis papás les cuesta y mucho conseguirnos cosas, y cumplirnos los caprichos pelotudos que tenemos. Es obvio que ellos quieren algo mejor para mi, por eso no puedo decepcionarlos. Imaginemos que ya pasaron varios años ¿tendré hijos? No lo sé y mucho menos la cantidad. Pero ¿cómo voy a mantenerlos si mi pareja no está dispuesta a ayudar? O sea, si  yo me esfuerzo voy a poder hacerlo sola, pero si somos una familia deberíamos trabajar duro ambos, no sólo uno. Pensar en el futuro sólo me hace doler la cabeza, mi mente da mil giros por segundo.
En fin, por todo esto me es muy difícil saber ahora si estoy enamorada o no… Hay tantas cosas que tengo que tener en mente que no da lugar, espacio, a los verdaderos sentimientos…
Soy cursi y romántica, pero cuesta ponerlo en práctica cuando hay que tener tantos puntos en cuenta.
Mi yo romántica e impulsiva dice que no debería importar nada, que si sientes algo debes luchar hasta el final para que ese amor pueda salvarse y seguir a flote. No importa cuántos se opongan, si de verdad se quieren y los dos están dispuestos a protegerse entre sí ¿qué más da lo que los demás digan? Ya encontrarán alguna salida y soluciones para todo, mientras estén juntos todo será perfecto.
Pero la otra parte de mi dice que eso es demasiado utópico. Algo irreal. Son sueños y fantasías de niños. Va a ser mejor abandonarlos y acatarse a los puntos esenciales.
Tengo dos pensamientos completamente diferentes en mi cabeza, ambos se pelean y desatan una guerra interna. Ni uno ni otro puede ganar si yo no decido, pero… ¿qué decido? ¿Cómo hago para elegir? ¿Por qué me encuentro en el medio? ¿Por qué no simplemente esas voces se callan y me dejan en paz? No puedo calmar a las fieras y eso me está aterrando. No me dejan pensar con claridad, se arma un mar en mi cabeza mucho más fuerte que en el he estado estos días. No sé qué hacer, siento cierta desesperación, enojo, ira, confusión, tristeza, estoy perdida.
Me siento vacía, no quiero sentirme así. No quiero el resto de mi vida convertirme en una persona que haya dejado de soñar, que no crea, que se cierre, que no sienta… que no viva. Amaría ser libre, sentirme libre de hacer lo que mi corazón decida. Pero no puedo escucharlo, está encerrado. Lo aprisionan, mi otra parte lo tiene encerrado bajo llave en una caja donde no puede verse ni pasar ningún sonido. Aunque no pueda saber nada de él, siento la angustia en la que se encuentra.
Como toda persona, me encantaría liberarlo, pero no puedo optar por ayudarlo… así como tampoco puedo seguir manteniéndolo allí.
Volvemos al principio, no sé cómo resolver estás cosas que me pasan. Estás cosas que siento, en el aprieto en el que me encuentro.
¿Guerra entre cerebro y corazón?  No, no lo llamo así. Lo llamo como bien dije antes, en una lucha de varias voces en mi cabeza. Dos partes de mí que discuten entre sí.
Quizás lo que necesito es explicar cómo me siento a alguien, y esperar que por algún extraño motivo esa persona me comprenda.  Pero tengo miedo, es muy probable que piensen que sólo son cosas de adolescentes, algo sin importancia que se me pasará con los años…Porque sé que si no resuelvo esto ahora me va a seguir y no creo que mis dos yos se vayan a calmar. Además… quizás después ya sea tarde para cuando encuentre respuesta…. No quiero imaginar esa posibilidad.
Estoy un poco desolada. Necesito solucionarlo ya, por favor…


01:54 a.m.

Día 22

12:39 a.m.
viernes 10 de enero, 2014.

Pensando desde ya hace varios días me he dado cuenta de algo fundamental en mí. Estuve pensando en los errores que cometí durante estos años, y la mayoría de ellos tenían algo en común: una persona que decía necesitarme. Antes, pensaba que me gustaban las personas que se sentían atraídas por mi porque sería una manera segura de relacionarme con alguien, de esta forma no obtendría rechazo, pero no solo me equivocaba si no que en realidad no era ese el motivo por el cual yo también sentía algo por ellos. Divagando en mis pensamientos me di cuenta de que no era ese el motivo por el cual a mi me gustaban, si no que lo que realmente me atrae es que una persona me necesite. Es tan linda la sensación que se obtiene de eso. Tengo un “instinto” que me hace querer protegerlos y ayudarlos. Que estén bien a toda costa, sin importar que. Los pongo antes que a mis necesidades, porque el simple hecho de que se sientan bien me reconforta. Puede soñar extraño pero realmente es así. Una vez que la persona ya no me necesita lo puedo notar, porque yo también empiezo a perder el interés. Al  principio me cuesta y bastante, parezco una madre que no puede aceptar que sus hijos están grandes y quieran independizarse. Pero  después lo voy entendiendo y dejo las cosas como están, aunque sé muy bien que si algún día me necesitaran de nuevo yo estaría con mis brazos abiertos y sin problema. Hasta entonces, si es que hay un entonces, sigo con lo mío. Mi vida cotidiana… aunque como el ochenta por ciento de mi vida cotidiana consiste en hacer todo para que el otro esté bien, empiezo a rondar en círculos, sin saber exactamente qué hacer. Pero al poco tiempo vuelvo a reacomodarme, alguien me necesita otra vez y eso me pone muy contenta. Las personas dicen que suelo juntarme con personas muy raras y en su mayoría con el mismo perfil. Siempre pensé que sólo era esa gente la que se acercaba  por algún motivo o que todos en realidad éramos así pero lo ocultábamos. Pero en realidad, creo que yo soy la que los busca. Me llaman la atención y a medida que las voy conociendo me brota algo de golpe, esa sensación rara de que si me necesitan voy a ir corriendo a ayudar.
Me  dijeron siempre que no puedo “salvar” a todo el mundo y que hay cosas en las que yo no puedo hacer nada al respecto. Tal vez tengan razón, hay cosas que quizás no estén a mi alcance, pero lo que creo que sí ¿porqué no intentar hacer algo? No puedo simplemente dar vuelta mi cara y hacer como si nada ocurriera. Por eso me es tan magnífico que la persona me necesite, porque me está pidiendo que haga algo, lo que pueda para ayudar. 
Me di cuenta que eso es lo que me mueve. Con eso me siento viva. De vez en cuando pienso que necesito un novio para sentir  calor y sentirme querida, pero pensándolo bien no es solo un novio lo que quiero y necesito, lo que necesito es que la persona con la que esté me necesite y quiera hasta la más pequeña ayuda que yo pueda otorgar.
¿Egoísta? Y sí… Pero es por un bien común. Yo ayudo al que lo necesite y ahí ganamos ambos.
También pensé muy bien al respecto, no, no puedo ayudar a todo aquel que me necesite. Por eso debía estar muy decidida a darlo todo por una sola persona, si es que había varias en su momento. Si no, la única persona que me necesitara es la que se merece todo de mí.
¿Puedo salir lastimada con esto? Claro… corro el riesgo de que la persona ya no me necesite, y también de que sólo me haya utilizado. De ambas formas me sentiría destrozada. Pero… ¿De qué sirve no correr riesgos? Al final la vida es una sola.

01:06 a.m.

Día 21

06:10 p.m.
Martes 07 de Enero, 2014.

Alejarse de vez en cuando es bueno, ayuda para poder encontrarnos a nosotros mismos. Nos da tiempo para pensar en todo de una maneja más relajada. Cada persona se toma un tiempo diferente, pero es necesario que cada quien sepa cuando ha concluido aquel tiempo, saber cuándo hay que volver a afrontar todo.
Hay que aprender a disfrutar del momento y del tiempo que nos alejamos, saber que no debe ser por un largo tiempo, sólo el necesario para aclarar la mente.
El sentir el viento soplar, moviendo las hojas de aquel árbol de una manera tan delicada es algo realmente agradable. Parece que bailaran, se dejan llevar pero siguen aferradas a donde realmente pertenecen, en las ramas del árbol.
Hundirse en pensamientos y buscar en todos ellos soluciones, respuestas, es un proceso largo para mí.  Para poder lograrlo necesito estar en calma, sin ruidos ni molestias a mí alrededor.

06:22 p.m.

Día 20

04:53 a.m.

Jueves 03 de Enero, 2014.

Comienza otro año, un año de nuevas oportunidades. Mi 2013 no fue el peor año ni nada, fue un año más, lleno de emociones, sentimientos y aprendizajes. 
Ahora seguiré mi camino y aplicaré las cosas aprendidas. 
04:57 a.m.
-No he podido completar este día con las palabras que me hubieran gustado poner. Pero lo dejaré hasta aquí  y si en algún momento mi inspiración regresa seguiré.-

jueves, 2 de enero de 2014

Día 19

“Y te extraño como una loca.
Extraño la suavidad de tu mano entre la mía y la seguridad que me da que camines a mi lado.
Extraño la forma que toman tus ojos cuando sonríes y esa sencillez con la que caminas abrazándome por la cintura.
Extraño nuestras platicas locas, nuestras pláticas tontas, serias, chistosas, tristes, y nuestras no-platicas en las que sólo nos miramos intercambiando sonrisas.
Extraño la sensación cuando recorres tus dedos por mi cabello y cómo haces que todo se sienta bien, como haces que todo se sienta como un hogar, un hermoso lugar para estar.”

¿Quién soy?

12 de Enero, 2019 veintiún horas. Escribo mientras escucho "Beautiful Thing de Grace VanderWaal". Canciones de ese estilo me m...