Viernes 10 de enero, 2014.
01:06 a.m.
Ya no sé que
es estar enamorada, no sé qué es lo que hay que sentir para saberlo. A medida
que los años pasan me doy cuenta que mis sentimientos era mucho más reales
cuando era pequeña. Son sentimientos únicamente puros, nada los afecta. No tienen pensamientos
extraños, de hecho, no se piensa solo se siente. De verdad extraño sentirme
así, no tener preocupaciones. Ahora todo es más complicado, antes no importaba
nada más que como era su actitud para conmigo. Ahora, importa eso, importan
también otros factores, como por ejemplo: la familia, los estudios, sus juntas
(amigos), y principalmente el futuro. La
importancia en la aceptación de la familia, de ambas partes, es fundamental. Me
contaría mucho estar con alguien cuya familia no me quisiera en lo absoluto…
soy fuerte, lo sé, pero también sé que tengo mis declives en los cuales soy la
más débil del mundo. Creo que me
ganarían por cansancio. Ser la “odiada”, la “hdp” no es un papel que me
apeteciera llevar por años. Lo mismo de
parte de mi familia, no me gustaría decepcionarlos, y mucho menos me gustaría
que mi pareja se sintiera intimidada y con el mismo miedo que a mi tanto
molesta. Lo de la aceptación de la familia es un tema delicado y también lo es
la parte de las amistades. Es casi lo mismo, pero en este caso uno puede ser
influenciado a un nivel mayoritario, dependiendo su escala de prioridades entre
familia y amistad. La típica de “llenar la cabeza” está demasiado latente. Seamos
sinceros ¿cuántas parejas se separaron por sus “amiguitos”? Y no, no me refiero
a los celos. Los estudios y el futuro van de la mano. Estar con alguien sin
estudios va a influenciar nuestro futuro de una manera importante. En parte sé
cómo es estar luchando por conseguir un buen trabajo y ganar dinero para poder
mantener una familia. Mi familia no está en la miseria, eso está claro, pero
tampoco nos sobra la plata. A mis papás les cuesta y mucho conseguirnos cosas,
y cumplirnos los caprichos pelotudos que tenemos. Es obvio que ellos quieren
algo mejor para mi, por eso no puedo decepcionarlos. Imaginemos que ya pasaron
varios años ¿tendré hijos? No lo sé y mucho menos la cantidad. Pero ¿cómo voy a
mantenerlos si mi pareja no está dispuesta a ayudar? O sea, si yo me esfuerzo voy a poder hacerlo sola, pero
si somos una familia deberíamos trabajar duro ambos, no sólo uno. Pensar en el
futuro sólo me hace doler la cabeza, mi mente da mil giros por segundo.
En fin, por
todo esto me es muy difícil saber ahora si estoy enamorada o no… Hay tantas
cosas que tengo que tener en mente que no da lugar, espacio, a los verdaderos
sentimientos…
Soy cursi y
romántica, pero cuesta ponerlo en práctica cuando hay que tener tantos puntos
en cuenta.
Mi yo
romántica e impulsiva dice que no debería importar nada, que si sientes algo
debes luchar hasta el final para que ese amor pueda salvarse y seguir a flote.
No importa cuántos se opongan, si de verdad se quieren y los dos están
dispuestos a protegerse entre sí ¿qué más da lo que los demás digan? Ya
encontrarán alguna salida y soluciones para todo, mientras estén juntos todo
será perfecto.
Pero la otra
parte de mi dice que eso es demasiado utópico. Algo irreal. Son sueños y
fantasías de niños. Va a ser mejor abandonarlos y acatarse a los puntos
esenciales.
Tengo dos
pensamientos completamente diferentes en mi cabeza, ambos se pelean y desatan
una guerra interna. Ni uno ni otro puede ganar si yo no decido, pero… ¿qué
decido? ¿Cómo hago para elegir? ¿Por qué me encuentro en el medio? ¿Por qué no
simplemente esas voces se callan y me dejan en paz? No puedo calmar a las fieras
y eso me está aterrando. No me dejan pensar con claridad, se arma un mar en mi
cabeza mucho más fuerte que en el he estado estos días. No sé qué hacer, siento
cierta desesperación, enojo, ira, confusión, tristeza, estoy perdida.
Me siento
vacía, no quiero sentirme así. No quiero el resto de mi vida convertirme en una
persona que haya dejado de soñar, que no crea, que se cierre, que no sienta…
que no viva. Amaría ser libre, sentirme libre de hacer lo que mi corazón
decida. Pero no puedo escucharlo, está encerrado. Lo aprisionan, mi otra parte
lo tiene encerrado bajo llave en una caja donde no puede verse ni pasar ningún
sonido. Aunque no pueda saber nada de él, siento la angustia en la que se
encuentra.
Como toda
persona, me encantaría liberarlo, pero no puedo optar por ayudarlo… así como
tampoco puedo seguir manteniéndolo allí.
Volvemos al
principio, no sé cómo resolver estás cosas que me pasan. Estás cosas que
siento, en el aprieto en el que me encuentro.
¿Guerra
entre cerebro y corazón? No, no lo llamo
así. Lo llamo como bien dije antes, en una lucha de varias voces en mi cabeza.
Dos partes de mí que discuten entre sí.
Quizás lo
que necesito es explicar cómo me siento a alguien, y esperar que por algún
extraño motivo esa persona me comprenda. Pero tengo miedo, es muy probable que piensen
que sólo son cosas de adolescentes, algo sin importancia que se me pasará con
los años…Porque sé que si no resuelvo esto ahora me va a seguir y no creo que
mis dos yos se vayan a calmar. Además… quizás después ya sea tarde para cuando
encuentre respuesta…. No quiero imaginar esa posibilidad.
Estoy un
poco desolada. Necesito solucionarlo ya, por favor…
01:54 a.m.