Podría tirarme toda la vida abrazada a ti, viéndola pasar.
Y hacer de tus brazos un hogar.
El atardecer era infinitamente mas bonito reflejado en tus ojos.
Ardientes y hambrientos.
Me pasaría la vida sobre tu pecho.
Escuchando tus latidos.
Y sintiéndote respirar.
Surcando con las yemas de los dedos
El relieve de tu cuerpo.
Explorándote, trazando un mapa hacia tus puntos débiles.
Para hacerte arder.
Y aliviarte en el oasis de mis besos.
Juro ser testigo de la mas radiante de tus sonrisas.
Esa que nada tenía que envidiar
al brillo la luna cuando se reflejaba sobre el mar.
Un constante "tic tac" que seguía el compás de las olas.
Sobre la arena de un reloj que poco a poco se iba quedando vacío.
Cuyos cristales empañamos casi sin darnos cuenta entre besos y roces,
con la pasión del instante.
Un mundo donde solo existíamos tu y yo.
Y vendería hasta mi alma por hacer de ello una eternidad.
Pero el tiempo transcurría sin piedad.
Sin detenerse y acercándose al final.
Hasta que nos alcanzó
Despacio
Sin darnos cuenta
Y de golpe
Separándonos con sus agujas
Esas que se volvieron espadas
Y nosotros, desnudos, sin armas ni armaduras
Dos amantes kamikazes
Nos partimos por la mitad.
Y no nos volvimos a encontrar.
Cuando necesitamos ser escuchados a veces lo mejor es decirnos las cosas a nosotros mismos, sin juzgarnos y reflexionando. Las palabras si se usan correctamente pueden darnos una visión más clara de lo que sucede, solo es cuestión de escuchar todas esas voces interiores que tenemos. Algunas nos pueden estar tratando de destruir y otras todo lo contrario, acá se dará el debate entre todas para ver cual es la mejor manera de subsistir entre ellas sin lograr una guerra interna.
sábado, 5 de marzo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¿Quién soy?
12 de Enero, 2019 veintiún horas. Escribo mientras escucho "Beautiful Thing de Grace VanderWaal". Canciones de ese estilo me m...
No hay comentarios:
Publicar un comentario