04:06 a.m.
Susurros
Muchas veces resulta que quiebro, que me siento la persona más frágil del mundo. Diminuta, invisible ante el resto del mundo. Lo que veo desde donde estoy es borroso, figuras que van y vienen, a una velocidad que es algo excesiva a pesar de sus grandes dimensiones. Siento que me van a pisar en cualquier instante, por ello me oculto en un lugarcito que encontré hace un tiempo.
No tiene grandes dimensiones, apenas quepo y en él predomina la oscuridad, es bastante perturbador cuando se lo ve pero de todos modos allí me quedo. A pesar de lo extraño que parezca es donde me siento más a salvo de todo aquello externo, ya que es una pequeña habitación sin ventanas y una puerta muy robusta.
La multitud asusta, el ruido y la velocidad también. Acá solo hay silencio, los únicos sonidos que puedo oír son los pensamientos rondando en mi cabeza y el temblar de mis dientes y huesos, es que hace frío y no es nada agradable.
Cierro los ojos a la espera de que eso que surge de ellos se termine, pero parece que nunca va acabar.
¿Por qué?... es una de las frases que más resuena en aquel lugar. ¡¿Por qué?! otra vez, pero no hay respuestas si no el eco de la misma pregunta resonando con violencia.
Los pensamientos negativos son los que me hacen compañía, desprecio, rencor, odio, tristeza, angustia, penas, miedos, más y más sinónimos y sentimientos similares.
Luego de un largo tiempo se concilia el silencio, esas gotas que caen van disminuyendo... ¿Ya pasó?...
No escucho nada y en la oscuridad aparece una pequeña línea de luz por donde debe ser intuyo debajo de la puerta. Me quedo quieta, nunca aparece esa claridad... La luz tenue que entra tímidamente se ve interceptada por algo... Parece como si alguien hubiese caminando... ¿Alguien? pero, si nunca nadie supo como llegar hasta acá.
Aquella intercepción parece tener un lugar fijo ahora. Se oye un ruido... luego se repite... Es la puerta, la golpean. Me asusto y me escondo aún más en la oscuridad. Hay silencio pero la sombra sigue en su posición.
Pasan minutos, aunque estoy segura que por lo lento que pasaron parecieron horas y la sombra desaparece. Ahí me relajo, pero de golpe veo como la puerta se abre un poco lentamente... Sí, así sola sin nadie detrás. Me oculto en la oscuridad que queda de la habitación y observo atentamente.
Nada... No ocurre nada más. Mis ojos llorosos solo ven la puerta entre abierta sin más. Pronto esa iluminación proveniente de afuera comienza a tomar un color muy atractivo, cálido, parecido a unos rallitos del sol, aquellos primeros que aparecen en las mañanas primaverales. Yo tengo mucho frío... y esa luz me genera cierto calor... Me acerco muy muy despacio hacia la salida.
Al ver que no veo a nadie y no escucho ruido me acerco más. Ya casi estoy al límite... coloco las manos fuera de la habitación y se siente tan bien... Me animo a salir cerrando los ojos.
Siento la luz me rodea, hay una calidez preciosa y perfecta, nunca me sentí tan bien.
Al momento de abrir los ojos una voz me susurra al oído desde atrás y veo como esa luz retrocede y se convierte en oscuridad.
Me hallo en la oscura habitación de nuevo, esta vez no saldré la voz susurrante lo dejó en claro.
04:53 a.m.
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